
Casi todo lo que Paraguay exporta pasa alguna vez por el río: la soja, el maíz, el combustible que llega a las estaciones de servicio. Pero pocos saben cómo trabajan los barcos que mueven esa carga, ni por qué navegan como navegan.
Te contamos cómo es una jornada en un remolcador de Aeronaval, con algunas curiosidades del río que seguramente no conocías.
¿Por qué el remolcador empuja en vez de tirar?
En el mar, el remolcador suele tirar del barco con un cabo. En el río es al revés: el remolcador de empuje va atrás, amarrado a las barcazas con cables y guinches, y las empuja.

Así, barco y carga funcionan como un bloque rígido. Eso da mucho más control en las curvas cerradas del río Paraguay, con corriente, bancos de arena y puentes que pasar.
Al amanecer
Revisar antes de soltar amarras
La jornada empieza en la sala de máquinas. Cada remolcador de Aeronaval tiene dos motores diésel que suman 1.000 HP, y antes de mover una sola barcaza se revisa que todo esté en orden.
En cubierta se controlan cables, guinches y defensas. En el río, un cable mal tensado puede soltar una barcaza.

Media mañana
Entrar y salir del puerto
Es el momento más delicado del día. Las maniobras In/Out consisten en meter barcazas vacías en el muelle para cargar y sacar las que ya están llenas.
Una barcaza mide unos 60 metros y carga alrededor de 1.500 toneladas. Moverla en poco espacio, con corriente y viento, es trabajo de precisión.

¿Cuánto puede mover un remolcador?
En el sector se calcula que cada caballo de fuerza empuja entre 6 y 15 toneladas de carga. Con 1.000 HP, un remolcador de Aeronaval puede mover entre 6.000 y 15.000 toneladas.
15.000 t
puede empujar un solo remolcador de 1.000 HP
500
camiones harían falta para llevar esa carga por ruta
20
barcazas tiene un convoy típico en la Hidrovía
La tarde
Armar el convoy
Con las barcazas cargadas llega el armado: ubicarlas en filas y amarrarlas entre sí para que el convoy salga hacia el sur. También se hace al revés: desarmar o fraccionar un convoy grande para que pueda entrar a un puerto o pasar un tramo difícil.
Dato curioso
En algunos tramos del Alto Paraguay, el fondo del río no deja que las anclas agarren. Por eso, para esperar, los convoyes se amarran a los árboles de la costa.
Y van sin apuro: un convoy grande avanza a unos 11 km/h, más o menos lo que va una bicicleta tranquila. Parece lento, pero en un solo viaje mueve lo que cientos de camiones tardarían días en llevar por ruta.
De noche
El río no duerme
Cuando la ciudad apaga las luces, el río sigue trabajando. Los remolcadores de Aeronaval llevan GPS y cámaras a bordo conectados a un centro de monitoreo que funciona las 24 horas, todo el año.
Desde ahí se sigue cada unidad en tiempo real. Y el cliente puede ver dónde está su carga, y hasta las imágenes de las cámaras, desde su celular.

Las personas detrás del convoy
Desde 1994, Aeronaval trabaja en la Hidrovía Paraguay-Paraná con flota propia: los remolcadores Mandinga, Humaitá VII, Rigel y Don Gilbert. Pero ningún motor reemplaza el oficio de quienes conocen cada curva del río.
Capitanes, maquinistas y marineros paraguayos hacen que la carga del país llegue a destino, de día y de noche.


¿Tu carga va por el río?
Maniobras In/Out, armado de convoyes y monitoreo en vivo, con un equipo que conoce cada tramo del río Paraguay.
O escribinos al 0986-264077.
¿Te gustaría trabajar en el río? Dejá tu postulación.
Fuentes: Aeronaval; Remolcador de empuje, Wikipedia; La Nación.

